Así es, estaban un día Pituka y Petaka que tenían que ir a la gran capital, Pituka iba a acompañar a Petaka a que hiciera un examen en una escuela acá retebienbonita, bien grandísima y bien nais de gente fina.
No, no piensen mal, Petaka ya está un poco grande para eso de las inscripciones, ella si que es estudiada y leida, entonces por eso que le dieron la oportunidad de hacer un examen para ver si le daban trabajo en una empresa importante... Pero ese no es el cuento.
Entonces Pituka y Petaka van a la ciudad en busca de la escuelota. Que está tan grande que se vé desde sobre el puente (¡Si, pasaron por arriba de un puente!). Lo difícil no fue encontrarla, si no llegar hasta ella, pues solo Dios sabe que tantos voltiones tuvieron que dar para encontrar la entrada, pero lo hicieron.
Como habían llegado con tiempo de sobra, decidieron estacionar el carro en el enorme edificio... que tardaron algunos minutos en comprender la dinámica anarquista, enredada de subir y bajar... y como estaba lleno de gente, pues obvio que también la de estacionarse.
Una escuela muy rara... llena de pasillos, edificios, y tiendas en miniatura, lugares con sombrilla y conectores a la luz... ¡y un ajedezote de gigantes!.
Y pues como muy temprano se levantaron la panza ya les crujía. Buscaron y buscaron y nada se les antojaba... solo el café pero no era la prioridad. Y entonces el novio de Pituka recordó haber visto unos puestos de comida afuera, en la calle, antes de entrar, al lado de lo que ellos creían que también era la escuelota pero no... era un banco. Y se lanzaron para allá como de rayo hambriento...
Habiendo tacos de canasta, tamales, atole y fritangas con frituras, los comensales se degustaron con estas delicatessen... con su coca light por supuesto y un jugo de guayaba.
Como era obvio, después del viaje y la ingesta de líquidos más el fijolito (frío) uno tiene que buscar donde esta el baño... Y Pituka, Petaka y el hombre van caminando con las piernas apretadas, haciendo moños al monstruoso complejo... en busca de los sagrados baños.
Parecía que fuera pecado orinar... o que te llegaba la información por medio de ondas telepáticas (escuela nais... probablemente)... no había señal alguna... y cada monstruito al que se le preguntaba, después de barrerte señalaba con el dedo al infinito... Hasta que por fin un alma piadosa les da santo y seña del lugar.
Interesante, en vez de rayar como propiamente se debe el baño, con chismes de amor (fulanito y merengana), correos electrónicos, notas a terceros y recordatorios de lo que pena en los baños, había dibujitos muy monos tipo comis que cuentan sobre la apatía (sepa la chingada que sea eso pero era el tema del mes), algo no tan interesante pero sirve como lectura de baño... Solo que las letras estaban muy chiquitas.
Pituka y Petaka salieron de ahí ya descansadas y fueron a dar un vistazo para saber a donde iba a ser el dichoso examen, mientras el hombre (como todo buen hombre) se quedó esperándolas tratando de decifrar como entraba uno a la interneis desde una computadorsita de esas chiquitas que Petaka había llevado.
Todos con macs y lac tocs chingonas, se le quedaban viendo a la computadorsita pedorra... Obvio no estaba al nivel. Seguramente por eso no se podía conectar.
Petaka entró al examen y Pituka y el hombre vagaron por todo el "campus" (ajá así le dicen fijense) para ver donde se podía conectar... igual y por que era chiquita no agarraba bien... Y así pasó un rato
Hasta que encontraron a un buen hombre (otro) que utilizaba una igual a la que habían estado paseando por todos lados... Eso si, no perdonaron la cafetería... que estaba más ubicada que cualquier cosa.
Entonces después de pedirle penosamente ayuda, ese buen hombre se acercó y trato de decifrar los designios de la computadora chiquita y por que no se conectaba... Total que no pudo, pero lo que si hizo fue decirles donde había alguien que les pudiera ayudar... y en efecto les ayudo.
Entonces corrieron a una oficina de esas feitas estaba el puesto de atención paralagentequenotieneniideadelasredesyestádesesperado (seguramente nadie sabe como, pero todos se te quedan viendo como si trajeras pulgas en la cara... y no, no traían si se habían bañado bien), una señorita muy amable salío de su cubículo y le teclió algunas cosas y listo... el problema es que no entraba a las páginas que debería de entrar, no sé por que... pero eso si, les pudieron dar de comer a sus peces en el feisbuk, ver videos en el yutub y chatiar un poquito... pero los meiles no.
Entonces se fijaron en las vestimentas de la gente rara... Lo que más les llamó la atención fue la moda de las faldas chiquitas... aún con las carnes desbordadas insistían en usarlas... Pantalones entallados... así no se pudieran sentar y les asfixiara la cola, se los enfundaban y todo lo que no entraba en los pantalones salía a flote más arriba... imagen como de árbol de navidad a medio armar... Hombres, si eran gordos se vestían de pandrosos y si no, de jotos incluso maquillados... Realmente estaban sorprendidos....
Y así se quedaron hasta que Petaka salió, algo atarantada por que el examen en sí duró nada más 20 minutos y no le alcanzaban los dedos pa contar y que tenía preguntas extrañas... Las otras dos horas fue de plática del individuo que explicaba sobre la empresa y eso... Igual y el muchacho se extendió más de lo que debía...
Total que la cosa así fue. Intercambiaron observaciones y una de ellas fue la de "¿ya nos vamos?" y se regresaron a su sagrado pueblo... y llegando a por un café del Macdonals... si, con todo y pai.






